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El ciclo de los Nodos Lunares y desarrollo personal


Hola chichis!!! Los Nodos Lunares son esos misteriosos puntos de la carta que indican un sendero de desarrollo personal. Se han asociado al karma. Normalmente, sintetizan los mayores retos que hay en nuestra carta natal, dialogando con ella de forma integrada para señalar hacia dónde crecemos a medida que integramos nuevas experiencias. Puedes consultar qué son y qué significan en este artículo.


¿Qué son el Nodo Sur y el Nodo Norte?

Pero resumiendo, el Nodo Sur sería un punto bastante inconsciente en el que tendemos a reaccionar según nos dicta la costumbre o la inercia. Por tanto, es un punto asociado a repeticiones que no nos ayuda a ir más allá de lo conocido, y en consecuencia tiende a estancar nuestro crecimiento.

Por otro lado, el Nodo Norte es un punto que señala aquellos retos vitales de los que somos muy conscientes, que nos invitan a integrar nuevas experiencias para expandirnos y crecer más allá de lo que ya sabemos gestionar bien. El Nodo Norte implica toma de conciencia y esfuerzo para desarrollarnos de la manera que necesitamos.

El ciclo nodal

Los ciclos de los Nodos Lunares son momentos culminantes de nuestro desarrollo personal. De la misma manera que los planetas transitan por nuestra carta, abriendo y cerrando procesos que nos ayudan a madurar y a encontrarnos a nosotras mismas, los Nodos también transitan signo por signo, tardando unos 18 años y medio en recorrer toda la rueda astral.

Eso significa que cada 9 años, aproximadamente, vivimos un retorno nodal: es decir, el tránsito de los Nodos Lunares del presente por nuestros Nodos natales. Cuando esto sucede, podemos comprender mejor lo que hemos recorrido en nuestro camino de crecimiento personal, y podemos ganar conciencia de lo que nos queda por recorrer. Os cuento.


La inversión nodal

A los 9 años, todas vivimos nuestra primera inversión nodal. Es decir, el tránsito del Nodo Norte del presente por nuestro Nodo Sur natal. En la inversión nodal, lo que el presente demanda a toda la humanidad es aquello que nosotras ya tenemos trabajado de forma inconsciente.

Esto suena muy grandilocuente, pero debemos pensar en ello con proporcionalidad y realismo. Porque, como todo en astrología, los Nodos se manifiestan de formas muy prácticas.

Cuando vivimos la inversión nodal, podemos tomar conciencia de dónde venimos, de lo que ha significado nuestro pasado en nuestra vida, y de las tendencias que hemos ido repitiendo una y otra vez. A veces la inversión nodal implica deshacernos de cosas, dinámicas o relaciones que ya no cumplen ningún cometido en nuestra vida, que nos atan o nos estancan.

También es una época en la que podemos comprender mejor qué talentos valiosos teníamos en el tintero, latentes. Y podemos aprovecharlos dándoles otro enfoque. Es un momento de toma de conciencia muy valioso, en el que podemos hacer mucho para cambiar de dinámica y crecer.


El retorno nodal

Por otro lado, a los 18 años, todas vivimos nuestro primer retorno nodal, es decir, el tránsito del Nodo Norte del presente por nuestro Nodo Norte natal. Eso implica que lo que el presente demanda a toda la humanidad es aquello que nosotras mecesitamos desarrollar a nivel personal, precisamente.

De nuevo: esto suena muy solemne, pero debemos pensar en ello con proporcionalidad y sentido común. Porque la astrología habla de la realidad, y los Nodos se manifiestan de formas prácticas, coherentes con nuestra vida.

El retorno nodal es un momento en el que sentimos de forma más intensa cuál es nuestro sentido de propósito, en el que tendemos a tomar decisiones y a afrontar retos que nos impulsan a crecer. Es un momento para comprender mejor hacia dónde vamos, en el que descubrimos dimensiones de la vida con las que no estamos familiarizadas, y que resultan clave.

Es como si el mundo se ensanchara ante nosotras. Podemos sentir que no tenemos recursos para afrontar ese nuevo campo de experiencias que se abre ante nosotras, incluso sentir vértigo al adentrarnos en esos nuevos caminos, pero eso se compensa con una clara sensación de motivación que nos empuja hacia los desafíos. De alguna forma, sabemos que adentrarnos en esas nueas experiencias nos ayuda a crecer, y es así.

Edades y ciclos nodales


A los 9 años vivimos nuestra primera inversión nodal, y podemos tomar conciencia por primera vez de cómo ha influido en nosotras la atmósfera familiar. Es un momento en el que tomamos conciencia de nuestro ser, más allá de las personas que nos rodean. En el que tendemos a manifestar gustos y tendencias propios, y en el que descubrimos qué nos diferencia.

A los 18 años, vivimos nuestro primer retorno nodal, y el mundo adulto se abre ante nosotras con todos sus desafíos. Ya somos mayores de edad, podemos tomar decisiones y elegir caminos propios. Salimos de la protección de lo conocido y nos embarcamos en estudios o trabajos que nos obligan a desarrollar nuevas habilidades y nuevos talentos. Es una época de crecimiento interior rotundo, en la que empezamos tímidamente a manifestar una mirada propia sobre el mundo (que aún está en construcción).

A los 27 años, vivimos nuestra segunda inversión nodal. Una época que coincide con el retorno de nuestra Luna Progresada. Es un momento en el que ganamos madurez de forma extraordinaria, ya que hemos vivido experiencias, por la Luna Progresada, que nos han hecho madurar en todos los ámbitos de la vida. Ahora sí tomamos consciencia de que somos mujeres adultas; nuestra mirada ante el mundo está formada, y echamos la vista atrás para comprender el camino que hemos recorrido. Es una época en la que podemos entender mejor quiénes somos, en la que sentimos la importacia definitoria de las experiencias vividas. En el ciclo nodal vivido hasta ahora, el desarrollo ha sido más bien a nivel individual. A partir de este momento desarrollaremos mejor cómo encajamos en el mundo.

El segundo retorno nodal ocurre a los 36-37 años, un momento marcado por importantes tránsitos planetarios. Es un momento en el que nuestro sentido de propósito se expande, porque de alguna forma sentimos que en nuestra vida ya hay alguna que otra misión cumplida, y nos proponemos metas más allá, que nos invitan a desarrollar nuevos talentos y a embarcarnos en nuevas aventuras con un gran sentido de propósito.


Desarrollo personal como madurez

Los ciclos nodales van sucediéndose, ahondando en nuestro desarrollo personal. Cuando hemos integrado aprendizajes en un nivel de desarrollo empezamos otros en el siguiente nivel. Pero no hay que ver el camino nodal como un progreso lineal hacia delante, sino como un proceso natural asociado a la madurez que ganamos con la experiencia a lo largo de toda la vida.

Por eso no tiene sentido querer adelantar tareas o rebobinar nuestro desarrollo hacia delante. Porque lo que sucede durante el camino es la vida, y merece ser disfrutada en todos sus instantes.

Espero que hayáis encontrado útil todo esto, chichis. Como siempre, gracias por leer.
Un abrazo muy grande!!!

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